miércoles, 23 de abril de 2008

JALAR SIN CUERDA

El peligro del directivo es que esté tan emocionalmente anclado en lo que tiene, con lo que existe, con lo que ha venido sirviéndole y produciendo buenos resultados, que se resista a pensar en la innovación, en el cambio permanente que supone la estrategia actual, de la que no pocas veces es costoso apartarse. Es como jalar sin cuerda.
Por eso el coach desde otra òptica tiene que lanzar desfios, encender los botones de alerta. Lo cognitivo está condicionado por lo emocional.
En el coaching ejecutivo hay que reflexionar con el directivo sobre qué tipos de información y de feedback está recibiendo y cómo los gestiona.
La estrategia tiene hoy otro nombre que es la innovación contínua.