lunes, 27 de octubre de 2008

URBAN ART


BRISBANE (AUSTRALIA).- Me acuerdo de que, cuando era pequeña, había una caja de control de semáforos cerca de la parroquia de mi pueblo y, al no saber lo que era, al salir de misa, siempre estaba entre fascinada y aterrorizada por ese monstruo gris que hacía ruidos enigmáticos. Pues bien: en Brisbane, gracias a una iniciativa del Ayuntamiento, las cajas de control de los semáforos no son monstruos, sino objetos artísticos que alegran el día al transeúnte y dan la oportunidad a los residentes de la ciudad de expresar su creatividad.
La iniciativa Artforce, coordinada por Queensland Urban Ecology, se encarga de pintar estos humildes receptáculos y las señales de tráfico, para transformarlos en iconos de Brisbane. ¿Quiénes son los artistas? Cualquiera puede participar, tanto profesionales como completos neófitos; no hay restricciones de edad e incluso se puede hacer entre varios. Artforce provee todo lo necesario para la ejecución de la obra: las pinturas, los pinceles y hasta el chaleco reflectante y los conos de señalización para trabajar con total seguridad. Es una manera de graffiti legal que está al alcance de todos. Hay unas 1.000 cajas de control de semáforos —una por cada semáforo— y, en los siete años que lleva el proyecto vigente, ya se han pintado más de 900.

Mientras que en la mayoría de las ciudades las oportunidades de crear arte público están restringidas a lugares abandonados y fuera de la vista del público en general, estas pintadas legales ofrecen la posibilidad de instalar estos inusuales lienzos literalmente en cada esquina de la ciudad. Cada caja tiene su número y, una vez que se ha elegido la que se quiere pintar, para participar, lo único que se necesita es residir en la ciudad y que el diseño tenga el visto bueno de Queensland Urban Ecology. Para que aprueben los diseños, éstos deben ser audaces, originales y de colores vivos. También han de poseer al menos una de las siguientes características: reflejar de alguna manera la idiosincrasia del barrio, la historia del área o el entorno natural local, representar algo que tenga significado especial para la comunidad o simplemente creatividad.

Y, una vez al año, se celebra el Concurso de Artforce en el que se juzgan las obras realizadas durante los 12 meses precedentes. En total, se suelen pintar unas 120 al año y todos los participantes pueden asistir a la noche de entrega de los galardones. Hay cinco categorías que incluyen Primer Premio, Segundo Premio, Premio para Menores de 18 años, Premio para Menores de 12 años, Mejor Colegio y Mejor Organización. El año pasado el primer premio lo ganó Libby Harward con 'Miss Murray Cod- Burbujas Rosas', que está situado en la esquina de Albert con Turbot en el centro de la ciudad. Libby se inspiró en lo que aquí se llama 'el bacalao del río Murray', el mayor pez autóctono de agua dulce. El alcalde, Campbell Newman, dijo que la artista había logrado encapsular en su colorido diseño el medio ambiente, el río de Brisbane y la necesidad de cuidar de las especies autóctonas.

Lo que intenta Queensland Urban Ecology es convertir lugares predispuestos al graffiti ilegal en espacios dedicados al arte; por ello tiene también otros proyectos en los que artistas realizan sus obras en vallas y paredes que de otro modo habrían sido víctimas de pintadas ilegales o de tags. Su filosofía es: ‘el buen arte inspira’. Así que si estás por Brisbane y te paras en un semáforo, busca la caja de control; seguro que te hace sonreír.