martes, 20 de enero de 2009

GRAFITEANDO UNA FAVELA

Esta es la favela Morro da Providencia, de Río de Janeiro, con decenas de retratos de sus habitantes tomados, ampliados y pegados allí por el fotógrafo francés JR; abajo, algunos de esos retratos.

Un día, un graffitero parisino se encontró una cámara de fotos en un subterráneo. Hasta ese momento, su espacio de creación era la calle, pero su arte no había tenido nunca que ver con la fotografía. No le importó: adoptó la nueva técnica, mantuvo su espacio y, cámara en mano y bajo el nuevo seudónimo de JR ¬−todavía hoy es el único apelativo que se le conoce−, salió a hacer clic por las calles.
Su espíritu inquieto y su juventud −él ahora afirma tener 25 años de edad, pero nadie está demasiado seguro− lo llevaron a no detenerse ante nada y a afrontar desafíos cada vez mayores. Así, después de retratar durante un tiempo a sus congéneres de las calles de París, decidió de pronto que la respuesta a sus búsquedas estaba más allá de las fronteras de Francia y de Europa.
Viajó al África y comenzó un proyecto, 28 Milímetros, cuyas diferentes manifestaciones pueden verse en este link.
Pero la iniciativa que más lo movilizó, y que en este momento lo tiene absolutamente subyugado y tratando de generar constantemente nuevas versiones, fue consecuencia de sus observaciones atentas del rol que cumplen las mujeres en las distintas sociedades que visitó.
Lo llamó Women Are Heroes y tuvo −después de concretar un video en África que puede verse en esta página de Dailymotion− una de sus últimas manifestaciones en la favela Morro da Providencia, en Río de Janeiro, Brasil.
Allí, JR no sólo tomó decenas de fotos de mujeres haciendo innumerables muecas −uno de los sellos de su arte−, sino que además, tal como había ya hecho en otros rincones del mundo, estableció como sala de arte propia la favela misma y concretó, en agosto pasado, una exhibición exclusiva para los habitantes del lugar, cuyo tema por otra parte los involucraba por completo.
“Tengo la galería de arte más grande del mundo −suele decir cuando lo interrogan−. Expongo libremente en las calles del mundo, captando la atención de gente que habitualmente no entra a museos. Mi trabajo combina arte con acción. Habla del compromiso, de la belleza, de la libertad, de la identidad y de los límites. No soy un artista con una causa, sino un artista que lleva a la gente a pensar”.